Traductor/Tradutor/Translator/

Google-Translate-Chinese Google-Translate-Spanish to French Google-Translate-Spanish to German Google-Translate-Spanish to Italian Google-Translate-Spanish to Japanese Google-Translate-Spanish to English Google-Translate-Spanish to Russian Google-Translate-Spanish to Portuguese

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Reflexión: EL BUEN VIVIR PARA EL ESPIRITA

La constitución de la República del Ecuador, enfatiza el concepto de lo que representa el buen vivir para los ciudadanos ecuatorianos.

Dicho concepto está básicamente referido a la consecución de los insumos elementales que permitan la subsistencia y el desarrollo del hombre en atención a la satisfacción de las necesidades físicas que todo ser viviente tiene; allí se encuentran conceptualizadas una variedad de accesos legales que permiten regir una vida de tranquilidad humana y la atención básica que el Estado debe dar y procurar otorgar a los  hombres que conforman el elemento humano de la nación.

Loable es el principio consignado en el primer instrumento legal que rige un país; sin embargo deja un “vacío” cuando observamos que la mayor preocupación apunta únicamente a las formas materiales de vida y prescinde de consideraciones del orden espiritual. Lógico es suponer que un instrumento que se refiere a la ley humana, difícilmente va a contemplar situaciones que pertenecen al plano celestial.

El “vacío” que encontramos es, cuando restringimos el concepto del ser humano solamente al plano material y no lo entendemos en su globalidad constitutiva, esto es cuerpo y espíritu(o alma), vacío que quienes sentimos la existencia del espíritu inmediatamente generamos la inquietud para llenarlo. ¿Con qué?, ¿Cómo?
La interrogación se presenta y la respuesta es buscada para tranquilizar nuestra inteligencia e interioridad espiritual. ¿Acaso, cuando lleguemos al ideal de encontrar un status de buen vivir, no sentiremos también un vacío que aunque menos doloroso se presentará más angustioso?
Sinceramente creo que sí. Lidiaremos con esa angustia encaminada a llenar ese natural vacío y caminaremos como ciegos por desconocidos caminos, de tumbo en tumbo, sin poder asirnos a una ruta adecuada.
 En la búsqueda de la respuesta se han parido sin número de filosofías y religiones que traerán paliativos diversos pero que hasta el momento no han encontrado la satisfacción.
La respuesta, en mi entender,  la tenemos al alcance de nuestra mano,  aunque no la percibimos; la respuesta está en la sabia Doctrina Espírita  que señala los caminos adecuados para transitar en este mundo de expiación, que satisface las inquietudes existenciales que el hombre pensante se plantea, que acompaña en la soledad de este tránsito, con la grata compañía de los buenos Espíritus y sus buenos consejos.
Es la Doctrina del Espiritismo la que debe llenar ese vacío, traer ese consuelo para revestirnos de la relativa felicidad que en la tierra podemos alcanzar, para ser el Consolador que nos prometió Jesús. Es ella, la que nos dará la lógica razón para entender las aflicciones que nos reviste la vida terrenal; es ella la que nos traerá paz, cuando bajo sus directrices hallemos tranquilidad en nuestro proceder; es ella la que nos explicará el porqué de todo lo incomprendido a primera vista; es ella la que hará que nuestra rutinaria vida se convierta  en vivencia vivificadora para el alma y en socorro y ayuda para los demás. Es ella la que matará la envidia y nos liberará del tormento; en fin, es ella la que nos llenará el vacío y nos preparará para catapultarnos a un plano mejor donde los tormentos de la carne  y de la materia desvanecen su importancia.

Sí; el Espiritismo anuncia todo un compendio de situaciones venturosas para el hombre; no entiendo, porque quienes se han enterado de esta novedad ofrecida, ni siquiera por curiosidad o experimentación deciden dar el paso adecuado para pretender conocer el Espiritismo en su verdadera acepción, sin confundir con supersticiones o malas informaciones, ni religiones; sino como una filosofía que busca ayudar a los inquietos Espíritus que no encuentran la adecuada respuesta para mejorar su buen vivir material y espiritual.
Tú, amigo lector de estas letras, date la oportunidad de premiar a tu existencia y busca mejorar tu vida actual proyectada hacia tu vida futura, recuerda que se ha enseñado, “BUSCAD Y HALLAREIS”.

Manuel Torres Vasco.
Centro de Estudios Espíritas Allan Kardec Quito - Ecuador



Publicar un comentario